Arrepiéntete y cree en el Evangelio.

Sinónimo de "conversión" es asimismo la palabra "penitencia"... Penitencia como cambio de mentalidad. Penitencia como expresión de libre y positivo esfuerzo en el seguimiento de Cristo.

La imposición de la Ceniza es un llamado a la conversión de nuestras vidas, volver a Dios. Se expresa en las frases “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Mc1,15) y “Acuérdate que polvo eres y en polvo te convertirás” (Gén 3,19).

La cruz de la ceniza en nuestra frente es, pues, una manera de reconocer nuestra contingencia terrena, efímera y pasajera, es decir, la fragilidad de nuestra vida humana; y, en esta toma de conciencia de nuestra condición buscar que el Reino de Dios se instaure dentro de nosotros y triunfe su justicia.

Ceniza, viene del latín "cinis", y fisiológicamente es el resultado de la combustión de algo por fuego.

Fácilmente obtuvo un símbolo de muerte, caducidad, y metafóricamente, de humildad y penitencia. En las Sagradas

Escrituras, en el libro de Jonás 3,6 se describe la conversión de los habitantes de Nínive. En varias ocasiones se une al "polvo" de la tierra: "en verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham en Gén. 18,27.

Es un llamado a la conversión de nuestras vidas, volver a Dios.

La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo